Antes de ser un monstruo, NIKE era solo Phil Knight, un corredor testarudo vendiendo zapatillas desde la maleta de su carro. No tenía oficina. No tenía seguidores. No tenía gurús diciéndole qué estrategia usar.
Tenía claro qué ofrecía: zapatillas mejores que las de siempre.
Tenía claro a quién se las vendía: corredores igual de obsesionados por mejorar.
Tenía claro cómo decirlo: sin promesas vacías, sin adornos, cara a cara, torneo tras torneo.
Empezó con las manos llenas de cajas y los pies llenos de barro.
Así nació NIKE: de alguien común que se cansó de esperar y empezó a moverse.
Hoy, NIKE no improvisa. Te dice una sola frase: Just Do It. Y te mete en su rueda: compras, usas, recomiendas, vuelves. Más del 40% de su presupuesto es solo para repetirte eso: hazlo ahora.