Cuando Arnold Schwarzenegger empezó en el culturismo, todo su cuerpo era impresionante.
Menos sus pantorrillas.
Eran flacas. Y se le notaban.
¿Y qué hizo?
No se tapó.
Se cortó los pantalones para que TODO el mundo viera su punto débil.
Y entrenó esa parte todos los días.
No hubo motivación.
Hubo enfoque.
Hubo decisión.
Esto no es una historia de gimnasio.
Es sobre lo que tú estás evitando.
Publicar.
Lanzar.
Mostrar tu oferta.
Salir con lo que sabes que puedes hacer, pero sigues escondiendo.